Tras Halloween, black friday, y ciber monday, comienza la campaña de Navidad: y lo hace en su punto álgido, no desde cero con un crecimiento constante. Tras verano, se comenzó la distribución, y la ubicación de los productos en paneles, estanterías, etc. El marketing estacional muestra su nueva cara, diferente para cada campaña, y adaptada a la realidad del mercado. Todo se adapta a la realidad actual, tanto del cliente objetivo, como de los productos a posicionar, y el contexto en el que se situarán.

El marketing digital se alimenta de nuevas ideas, cada vez más imaginativas, y los conceptos de “dar valor” y “diferenciarse” cada vez están más gastados. Los hábitos son cada vez más imprescindibles, agudizados por la evolución de una pandemia de la que nadie sabe su evolución, o normalización.

La primera cuestión es si la tímida normalidad en la que vivimos cambiará los hábitos de los clientes. Cada vez más, nos hemos acostumbrado a buscar y conocer nuestros productos a través de internet, lo que abre nuevas campañas especificas de este mundo. Y también crece el porcentaje de ventas que se realizan en internet, tras una primera fase presencial; las concentraciones y tumultos de los centros comerciales ayudan a esta realidad.

Está claro que el e-commerce crecerá, y todo lo que ello conlleva, abriendo nuevas espectativas y posibilidades al marketing digital.

No basta con preguntar si tu web, o tienda digital está preparada este reto. Ahora, cada año hay que comenzar por el principio, y diseñar una nueva estrategia. Y si no la tenemos ya, aunque es tarde, tenemos que diseñarla con nuevas herramientas y nuevas técnicas.

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