Cuando hablamos de SEO, lo primero que se nos viene a la cabeza es el posicionamiento orgánico en buscadores, principalmente en Google.  Google es un buscador de corte generalista que ofrece información de cualquier naturaleza y cuya misión es la de organizar la información mientras que el buscador de Amazon organiza productos y está únicamente enfocado a la venta y, por ello, el posicionamiento se logra mediante técnicas distintas: que se haya logrado un buen posicionamiento en Google no quiere decir que se puedan obtener los mismos resultados en Amazon. No con la misma estrategia SEO.

Un estudio realizado por la especialista de marketing digital BloomReach asegura que casi el 60% de los consumidores en línea prefieren realizar la búsqueda de productos a través del gigante del e-commerce.  Mientras que en el SEO para Google entran en juego determinantes aspectos como la optimización del contenido on-page (presencia de las keywords, metas, orginalidad y calidad del contenido) la autoridad del dominio a través del número y de la calidad de los  enlaces entrantes  así como muchos más factores (velocidad de carga, optimización para móviles, ausencia de errores de indexación),  el SEO para Amazon requiere de otros factores como puedan ser el histórico y número de transacciones, posibilidades de compra por usuario, utilidades de las ventas, etc.

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